Entre los cofrades de Málaga lleva años debatiéndose la idoneidad de cambiar el recorrido oficial por el que las procesiones de las Cofradías realizan sus desfiles en Semana Santa. En la próxima Semana de Pasión no se realizará ningún cambio, pero las negociaciones en el seno de la Agrupación de Cofradías siguen adelante. Sin embargo ¿qué piensan los cofrades de a pie? En esta ocasión entrevistamos a Alejandro Cerezo, cofrade y antiguo hermano mayor de la Hermandad de los Remedios de los Mártires

¿Cree que es necesario un cambio de recorrido oficial de las cofradías en Málaga?

Si entendemos por ‘cambio’ la sustitución de un trazado por otro, diría que básicamente no (con las obvias reservas de potenciales alteraciones mínimas).

Si, por el contrario, al hablar de ‘cambio’ estamos refiriéndonos a cuestiones conceptuales, estéticas y organizativas, sí. Es necesario. Y urgente, añadiría.

En su opinión y en relación al recorrido actualmente en estudio; ¿Cree que es el más acertado para solucionar los problemas de la Semana Santa de Málaga? 

Habría que empezar preguntándose si ‘los problemas de la Semana Santa de Málaga’ radican en el recorrido oficial. Quizá ahí exista alguna piedra reseñable, pero no creo que el recorrido oficial, entendido como trazado de calles, sea fuente de problemas.

Con esa premisa, además, y si me pregunta por mi opinión, opino que el nuevo recorrido en estudio sí que puede aportar algún problema más a la Semana Santa de Málaga que ahora no tenemos.

Por no ser muy difuso le citaré dos: de una parte, para el espectador de a pie, la anulación por asfixia, marginación por distancia o masificación por recurrente, de distintas calles en un centro histórico al que no le sobran precisamente vías. De otra parte, supondría la pérdida de una zona de esparcimiento necesaria para un nada despreciable cantidad de personas que, si bien no necesariamente asisten a las procesiones para participar en plenitud de alma y cuerpo, antropológicamente, sin embargo, cumplen su papel de colectivo necesario para que la Semana Santa de Málaga siga siendo una fiesta total, de ciudad, y no cerrado a capillitas y simpatizantes. Actualmente, esta zona la representan los laterales de la Alameda Principal.

¿Cuál es su opinión sobre los adelantos horarios en la Semana Santa de Málaga?

Sobre el papel, veo legítima la lucha por ello, por lo que cabe decir poco en contra de las hermandades que aspiran a ello. Pero no quiero ocultar que, como espectador, me inquieta la homogenización de horarios de las jornadas, caminando a un futuro escenario en el que todas salgan en un arco de una hora y se recojan también todas a la vez.

Por otra parte, hay que decir que, si bien a nadie le gusta ver aceras vacías, los dirigentes de las hermandades deben convertir en mera preocupación lo que actualmente algunos sobrellevan como una psicosis. No hay problema alguno –nunca lo hubo- en que una cofradía regrese en familia, con sus devotos, con sus vecinos. Todo ni puede, ni debe ser masa.

¿Cómo cree que afectaría ese recorrido a su forma de vivir la Semana Santa?

De forma definitiva, sin duda, como afectaría a cualquiera. Nuestra Semana Santa tiene una inercia de funcionamiento y de asunción de su forma que apenas ha variado desde 1921. Afectará en la organización para ver las cofradías, en el estudio de los nuevos puntos de masificación y, sobre todo, afectará en la desazón personal por ver cómo se consuma la tendencia de los últimos años: pensar, voluntaria o involuntariamente que nuestros antepasados no tenían ni idea, tampoco en un recorrido oficial. Una vez más vuelve a anteponerse el perpetuarse como generación frente a la reflexión lenta para saber a dónde hay que apuntar para mejorar lo que de mejorable hay.

¿Qué propuestas añadiría al recorrido actualmente planteado o qué otras alternativas?

Sin género de dudas me volvería a la base del actual. Desde la base que tenemos Alameda-Larios-Plaza caben reformas que pueden facilitar la permeabilidad, el aumento de sillas, mejorar la estética o recomponer la situación de los medios de comunicación. Reformas que harían del actual recorrido uno ‘nuevo’, tan completamente distinto al actual como el actual está tan alejado del de 1926, siendo prácticamente el mismo trazado.

Tal y como está contemplada la Agrupación de Cofradías, creo que no cabe componente siquiera parecido a la ‘estación penitencial’ dentro del marco del recorrido oficial. Conceptualmente, está concebido como una tribuna y un recorrido, entiéndase bien, con orígenes civiles.

Por lo que creo pertinente no incluir el sentido penitencial al recorrido oficial, ya que corre el riesgo de trivializarse. La hermandad que desee hacer una estación penitencial tiene dos opciones: o achicar los tronos hasta permitir su entrada en el interior; o celebrar algún acto de contenido penitencial en el exterior. Pero, entiendo, nunca desde luego en un marco de obligatoriedad. Como tampoco lo es la estación en sí. La propia procesión, bien entendida, ya es un acto penitencial suficiente. Si se sabe dar testimonio, claro.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
Contáctanos por Whatsapp
Share This